SIEMPRE NOS QUEDARÁ EL ROCK (PEPE HOMER)

domingo, 3 de junio de 2012

Cuidado "Trompita", seguimos en el medievo

¡¡¡Ven "Trompita"!!!, no te apartes de la manada que vienen los jeeps rayados....Si si, esos de ciudad que se tunean para parecer de aquí, como mas salvajes y tribales, que traen sentaditos unos guerreros vacunados contra casi todo y con disfraz inmaculado de "Coronel Tapioca", que solo buscan hacer ruido y escupir fuego con sus amadas escopetas para poder fotografiarse con "Gran Trompa" muerto en la sabana.

Pero mami, si el que parece el jefe viene muy sonriente y con carita de bueno. Sus ademanes son amigables y parece como muy campechanote con todos los que le rodean. Si hasta cojea y cuenta chistes que deben de ser muy graciosos porque el resto siempre le ríe sus chascarrillos. Déjame que me acerque a él, seguro que también es mi amigo, me da una golosina y me pasa la mano por el lomo.

No "Trompita". No son nuestros amigos aunque se rían y actúen como si todo fuera guay. Aguantan y les traen al pairo el calor, los insectos, las enfermedades, las hambrunas y los niños famélicos llenos de polvo, mocos y moscas de los poblados. Ellos nunca hubieran venido aquí si no estuviera pastando "Gran Trompa" entre los altos pastos. Tampoco son amigos de sus pequeños retoños aunque les soben la carita y pellizquen las mejillas para hacerse una foto con la que eternizar el curro gratuito de unos vasallos que agitan al paso de su señor, "por si acaso", sus sucios y raídos gorritos de fieltro sin cuestionarse su estrato. A estos sonrientes que siempre dicen adiós con la manita pero que nunca se van, solo les gusta perpetuar un interesado escalado social donde ellos se han dado un primer puesto comodón, donde reina la abundancia y el juicio nunca les alcanza.

Mira "Trompita", esta gente lleva muchos años recibiendo una sangre que, aunque también roja y pegajosa como la de cada hijo de vecino, hace que todos los que les rodean deban inclinarse a su paso. Se han terminado creyendo que es su sino y un legítimo derecho, una especie de encargo divino para que los súbditos no se sientan huérfanos y trabajen "sine die" por la cara.

Pero mami, si todos sabemos donde vamos y lo que tenemos que hacer. Tú me has enseñado que cada día hay que buscar pasto para comer y agua para beber; dormimos y nos refugiamos de las lluvias bajo las copas de los árboles, nos alegramos cuando llega un pequeño a la manada y lloramos cuando la abandona para siempre algún anciano que nos dejó toda su sabiduría. Entonces mami, ¿para qué queremos gente así?.

"Trompita", claro que no necesitamos ni queremos gente así para vivir cómodos, alegres y valiéndonos suficientes para arreglar solitos nuestros selváticos problemas. Lo malo es que ellos si que nos necesitan para eternizar un medievo que los puso en el lado fácil e injusto de la vida. Los libros de historia los escriben los vencedores y, por eso, cuando "Gran Trompa" reciba el tiro de gracia, -que lo recibirá antes de dejarnos toda su sapiencia-, entre alborozos y felicitaciones de los adláteres y pelotillas, quedará como necesario e inevitable. Harán que parezca gracioso y campechanote, como él.

Cuidado "Trompita", no te cruces en el tiro real que apunta a "Gran Trompa", ya te llegará el tuyo. Cuidado "Trompita", seguimos en el medievo.