SIEMPRE NOS QUEDARÁ EL ROCK (PEPE HOMER)

sábado, 24 de noviembre de 2012

...y Monterrubio Rock 2012

...y un añito después, Monterrubio desempolvó su fiesta semanal donde, los días que rondan el 15 de agosto, sus calles se llenan de "peñas" de mozos y no tan mozos en un jolgorio que no cesa.

Es Monterrubio pueblo castellano y segoviano de terruño, de surco en tierra dura, de encina y monte bajo con un fresquito del norte que pela las orejas.

Es Monterrubio un pueblo de corazón caliente, amigo de sus amigos y vecinos, marcado por la inmigración del campo a la ciudad de los años 50 y 60 que vació los pueblos de Castilla para hacer de la ciudad, una gran ciudad.

Pero la tierra tira más que dos carretas, tanto como un par de buenas tetas, y año tras año sus hijos vuelven al hogar de sus ancestros. Cuando te das una vuelta por el "camposanto", -para foráneos, el "cementerio"-, reconoces tus raíces en todas esas lápidas grabadas con un apellido que es el tuyo. Estás en casa y te alegra. No hay territorio hostil, sino una sensación de protección colectiva que invita a la alegría, a la fiesta.

Y hubo fiesta rockera entre las fiestas. La noche del jueves 16 de agosto, a las 23 horas, era la señalada para que subiera al escenario la banda que faltó en la anterior edición del Monterrubio Rock, LA BANDA DEL OSWAN, liderada por Rober Moller, hijo del pueblo.

No quiso Rober Moller que la actuación fuera de una sola banda y propuso a la Asociación Recreativa "Monterrubio" que LOS CANALLAS, que si estuvieron en la anterior cita, abrieran el evento para calentar al personal.

LOS CANALLAS (Alex Hammer a la batería y voz solista, Víctor Pintado a la guitarra solista y baja y Pablo de Frutos a la guitarra rítmica, solista y voces) volvieron a las tablas y enchufaron rock de sudor, de garaje. No tienen ninguna otra pretensión más que la de disfrutar en el escenario, con su gente, y con la música que más les gusta, el rock, sobre todo el clásico.

La verdad es que el público comenzó bastante frío y la cena por las casas se extendió más de la cuenta. Pero el descaro y espontaneidad de LOS CANALLAS fue haciendo que el público llegara, entrara en calor y se metiera en el bolo. Después de una "intro de reclamo" para atraer público a la plaza, que no era cuestión de quemar temas para los cuatro gatos que rondaban al principio, se lanzaron con dos covers del año anterior "Knockin'on heavens door" (Dylan) y "Cowboys from hell" (Pantera). Esto solo fue un calentamiento para ellos y para los incondicionales que no quisieron perderse un minuto.

Ole y ole sus santos cojones, porque el concierto lo comenzaron con "Rock'n'roll" de Led Zeppelin. Con un ritmo más acelerado que su original, nos pasmaron con su excelente ejecución y una voz de Alex Hammer que mejoró notablemente los registros vocales del año anterior.

Se metieron al público en el bolsillo y los covers fueron in crescendo, "Master of puppets" (Metallica), "Dolores se llamaba Lola" (Los Suaves), "Soldadito marinero" (Fito), "Instrumental" (tema propio), "Canalla" (La Banda del Oswan), "Whatever you want" (Status Quo), bisearon el rock'n roll de los Zeppelin, siguieron con "Doctor Doctor" (Ufo) y terminaron con "It's a long way to the top if you wanna rock'n roll" (AC/DC).

Disfrutamos de lo lindo, sobre todo los viejos rockeros, y desde aquí agradecemos a LOS CANALLAS que mantengan viva la llama del rock clásico, pasional.


Con un público entonado que llenaba la plaza, subió LA BANDA DEL OSWAN a escena con su pop-rock. Músicos consagrados que han rulado por mil y un garitos. Rober Moller (voz solista y guitarra acústica), Daniel Pereira (guitarra solista y voces), Oscar Mateo (guitarra rítmica), Víctor Pereira (bajo) y Tito Sanfeliz (batería), demostraron experiencia y buen hacer. Tocaron temas de sus dos álbumes, "La Vida Flaquita" (LP) y "El Partido" (EP). Abrieron fuego con "Tu James Bond", siguieron con "Mati", "El Guapetón", "Galería 10", "Una Nota de Cartón", versionaron el "Barco a Venus" de Mecano, para seguir con "Te voy a esperar", "A solas contigo" y "Canalla", versionaron "Ni tu ni nadie" de Alaska, continuaron con "Vuelve", "Noches de Santa Fe" y su pegadiza "La Vida Flaquita"




Versionaron "Por las noches" de los Ronaldos, remataron con "Quien" y pusieron fin a su actuación con algunos bises y una jam de "Canalla" con Alex Hammer de invitado a las baquetas y el resto de LOS CANALLAS en escena haciendo voces.


Un bolo donde terminaron participando todas y cada una de las peñas de la localidad, bien dirigidas por el carisma de Rober Moller, que no solo sabe componer excelentes temas, sino que se ha demostrado como un gran frontman.




Esperamos que el gran esfuerzo realizado por la Asociación Recreativa "Monterrubio" para sacar adelante este evento, se vuelva a repetir en años sucesivos. Rock hay para dar y tomar en Monterrubio, como ha quedado patente en estas dos ediciones de su "Monterrubio Rock".

Como dijo Víctor de los Canallas, "...esperamos que se pueda repetir todos los años que se pueda y si no se puede, pues nada, daremos la paliza aquí a la familia del Pepe ensayando en su garaje...".

Rock forever...




sábado, 10 de noviembre de 2012

Rompiendo la Ley

Camino solito conmigo mismo en el anonimato de la gran ciudad, con los bolsillos llenos de unas manos incapaces de ayudar en este desaguisado infame de valores económico y social.

Muchas caras tristes se me cruzan como un frío helador de la sangre más caliente y con rubor me obligan a bajar la mirada a un suelo áspero, frío, sucio, interminable, que resuena con exceso el drama de muchas personas, de muchas familias, de muchos hermanos en esta desfigurada sociedad del bienestar.

Aparece dibujado nuestro rol como el de unos perfectos gilipollas para ese escuadrón de listos políticos, financieros, banqueros y bancarios disfrazados de gente de bien con alma asquerosa, al rancio servicio de unos glotones ricachones que siempre dominarán el mundo. Nos mantienen en la brecha, en el tajo y en el surco para que sigamos llenando sus arcas de una riqueza que les pertenece por mor divino, si o si, que aunque desborde caerá a un suelo que también es suyo por los siglos de los siglos, amén.

Somos un mal dato en sus "Sicav's", en sus réditos, en sus cuentas de resultados, porque a mitad y menos de nuestro pírrico precio ganarían mucho más. Les molestamos porque les respiramos su aire y lo impregnamos todo con un olor vulgar que no es el suyo disfrazado de Loewe.

La democracia es tontorrona y el mal menor de una dictadura que, ahora, no cañonea bombas ni da hostias chusqueras a los plebeyos, pero donde al amparo de una Ley hecha a la medida de los ricos influyentes, todo aquel mogollón de listos a su servicio te dejan con el culo al aire a las primeras de cambio.

Debemos despertar y ser menos bobalicones porque, aunque sea nuestro sino, los cuentacuentos terminaron cuando dejaron de colgarnos los mocos en los guiñoles infantiles.

Ahora solo nos queda romper una Ley injusta que favorece a los diosecillos del poder que, pase lo que pase, siempre ganan, o rescatan a sus esbirros, mientras tu pierdes, como siempre.

Breaking the law...








domingo, 3 de junio de 2012

Cuidado "Trompita", seguimos en el medievo

¡¡¡Ven "Trompita"!!!, no te apartes de la manada que vienen los jeeps rayados....Si si, esos de ciudad que se tunean para parecer de aquí, como mas salvajes y tribales, que traen sentaditos unos guerreros vacunados contra casi todo y con disfraz inmaculado de "Coronel Tapioca", que solo buscan hacer ruido y escupir fuego con sus amadas escopetas para poder fotografiarse con "Gran Trompa" muerto en la sabana.

Pero mami, si el que parece el jefe viene muy sonriente y con carita de bueno. Sus ademanes son amigables y parece como muy campechanote con todos los que le rodean. Si hasta cojea y cuenta chistes que deben de ser muy graciosos porque el resto siempre le ríe sus chascarrillos. Déjame que me acerque a él, seguro que también es mi amigo, me da una golosina y me pasa la mano por el lomo.

No "Trompita". No son nuestros amigos aunque se rían y actúen como si todo fuera guay. Aguantan y les traen al pairo el calor, los insectos, las enfermedades, las hambrunas y los niños famélicos llenos de polvo, mocos y moscas de los poblados. Ellos nunca hubieran venido aquí si no estuviera pastando "Gran Trompa" entre los altos pastos. Tampoco son amigos de sus pequeños retoños aunque les soben la carita y pellizquen las mejillas para hacerse una foto con la que eternizar el curro gratuito de unos vasallos que agitan al paso de su señor, "por si acaso", sus sucios y raídos gorritos de fieltro sin cuestionarse su estrato. A estos sonrientes que siempre dicen adiós con la manita pero que nunca se van, solo les gusta perpetuar un interesado escalado social donde ellos se han dado un primer puesto comodón, donde reina la abundancia y el juicio nunca les alcanza.

Mira "Trompita", esta gente lleva muchos años recibiendo una sangre que, aunque también roja y pegajosa como la de cada hijo de vecino, hace que todos los que les rodean deban inclinarse a su paso. Se han terminado creyendo que es su sino y un legítimo derecho, una especie de encargo divino para que los súbditos no se sientan huérfanos y trabajen "sine die" por la cara.

Pero mami, si todos sabemos donde vamos y lo que tenemos que hacer. Tú me has enseñado que cada día hay que buscar pasto para comer y agua para beber; dormimos y nos refugiamos de las lluvias bajo las copas de los árboles, nos alegramos cuando llega un pequeño a la manada y lloramos cuando la abandona para siempre algún anciano que nos dejó toda su sabiduría. Entonces mami, ¿para qué queremos gente así?.

"Trompita", claro que no necesitamos ni queremos gente así para vivir cómodos, alegres y valiéndonos suficientes para arreglar solitos nuestros selváticos problemas. Lo malo es que ellos si que nos necesitan para eternizar un medievo que los puso en el lado fácil e injusto de la vida. Los libros de historia los escriben los vencedores y, por eso, cuando "Gran Trompa" reciba el tiro de gracia, -que lo recibirá antes de dejarnos toda su sapiencia-, entre alborozos y felicitaciones de los adláteres y pelotillas, quedará como necesario e inevitable. Harán que parezca gracioso y campechanote, como él.

Cuidado "Trompita", no te cruces en el tiro real que apunta a "Gran Trompa", ya te llegará el tuyo. Cuidado "Trompita", seguimos en el medievo.




jueves, 12 de abril de 2012

Pablo, rock de zapa, rock auténtico

Llegó cuando el protagonismo de su primogénito hermano estaba en todo lo alto, cuando el rey de la montaña lo era por tenerse a gatas, tomar leche de continuación y papilla con cucharita entre miles de mocos. Con una diferencia de edad de tan solo un año y once días, casi gemelos, compartieron el chupete, los pañales, los juguetes, la ropa, las enfermedades, el corte de pelo a cepillo, el colegio, la consola, las piscinas desmontables de Avila y de Monterrubio, las bicis, los viajes y, por supuesto, el rock, ese rock que todo lo impregna en el hogar.

Escuchaba, como un ron-ron permanente, el rock y más rock que en cualquier rato libre atronaba su padre por el salón. La verdad es que no ha podido, no han podido, elegir otro estilo musical y entró, como su hermano, a empellones por la puerta grande del rock. Pablo estaba en la cunita y en sus sueños de bebote ya debía reconocer toda la discografía de AC/DC. Antes de cumplir su primer año ya había sido bombardeado con todos y cada uno de los vinilos, CD's y DVD's que había por casa.

Más madera, y su hermano empezó adolescente a pegarle a las baquetas. No le quedó más remedio que colgarse la guitarra para que algo siguiera sonando entre ambos y, así, alargar el juego fraternal. No pudo elegir, tampoco se lo planteó, simplemente se colgó la guitarra, la primera Epiphone que compró y le dejó el tito Rober para foguearse, y aplicó su martillo pilón, como estilo y forma de ser, para conseguir sonido respetable. Pablo sabe donde empieza y donde termina, que no es poco, y sobre todo sabe muy bien a donde va cuando decide empezar algo. No deja nada a medias ni cabo sin atar. Suple sus carencias con esfuerzo, trabajo inteligente y una personalidad avasalladora.

Seguramente, de todo lo que barrunta y traquetea, sea la guitarra a quien mayor empeño y esmero debe dedicar, y lo hace, siempre lo hace porque no consiente, ni aquí ni en Pernambuco, poner el pie de la raya para el fondo. Pablo, rock de zapa, rock auténtico...




sábado, 3 de marzo de 2012

Amiga, novia, cómplice, esposa, compañera, amante...my special rock

Llegaron como un tropel vocinglero de la mano de mi hermana, para hacer o coger no se qué en mi casa. Rondaban las cuatro amigas las 16 primaveras y cacareaban y reían en el salón como solo lo saben hacer las chicas a esa edad. Yo rulaba por mi cuarto con mi rock y, con un añito más, no quise dejar de ver ese tentador material al que mis hormonas empujaban sin freno.




Ni siquiera busqué una mala excusa; me limité a entrar en el salón y, mientras lanzaba a todas un lacónico y forzado "hola", como con desinterés y desgana, aquel segundo en que la vi sentada en el viejo sofá con las demás, preciosa, mirando como me encaminaba hacia ese mueble-bar tan cutre que servía como cama turca y raquítica librería, fingiendo ir a coger un libro que me tocaba los güevos, me dije que sería para mi...si ella quería.




Joder, aquel Madrid de mierda de los 70, todavía en blanco y negro en el que retumbaban los pasos marciales, empezó a brillar y a tomar para mi unas tonalidades casi paradisíacas, mientras para todos los demás seguía siendo un quiero y no puedo porque no me dejan y me hostian.

                                                                               

                                                                                  
La rondé, y de que manera; hice algunos aclarados con otros competidores que, nadie sabe el porqué, yo si, no volvieron a incordiar aunque la moza bien lo merecía; puse mi mejor empeño y mi mejor pose, y empecé a cambiar toda la ruina que me habían y me había calado encima. No solo estaba buena; tenía cuajo, carácter y un sentido común avasallador. Empezaba a respirar y dejar de ahogarme en aquel barrio de ensanche, de aceras térreas, ropa tendida en los patios y cotillas gritonas con delantal por doquier, mientras los chavales de doce años se fumaban a escondidas su primer "celtas" corto, confiando que sus padres todavía tardarían en llegar del curro de sol a sol.

Picoteamos aquí y allí, y allí también, siempre que podíamos, y mientras tanto nos reíamos, también discutíamos, siempre con pasión y olor que se cortaban. Empezamos a andar la vida juntos, cadera con cadera, hombro con hombro, siempre de la mano, tranquilos, confiados. Ya no estaba solo y aprendí a escuchar.




Coño, el pozo no era tan hondo, ni tan húmedo, ni tan sombrío, y quedó para lo que tenía que quedar, para beber agua fresquita y lavarnos las carnes de vez en cuando.

Musa, motivación, deseo y complicidad a raudales que puso a lo largo de este mientras tanto dos guindas de oro como premio, que labró con esmero para tener una lotería diaria que siempre toca.



Y andando, andandito, todo sigue igual; aquel segundo fue el segundo del acierto para toda una vida de perpetua confirmación. Quizás ahora lo vivamos desde dos centímetros más doblados y desde otros dos o más centímetros de perímetro, pero el brillo de mi calvicie es igualito que el de mi alma. Ole, ole y ole porque han sido y serán por siempre unas maneras de vivir.



My girl, my special rock.

sábado, 18 de febrero de 2012

¿Pentagrama?...no, gracias

Desde siempre me sorprendió como algunos músicos se limitan a ejecutar la música que leen en el pentagrama, como quien pajarea en la cocina al dictado de un recetario ajeno para transformar sus pasos de cocción en algo comestible. No sé, como que les falta un mando a distancia para terminar de ser los autómatas que desde siempre parecieron.

Leen cadencial entre cinco líneas y cuatro espacios los pulsos y compases, blancas, negras, corcheas, semicorcheas, redondas, palos, bemoles, sostenidos, siempre con ojos fríos, cara rígida, pose encorsetada, cansina, y en exacta formación para llamar gélidamente las notas de unos instrumentos cuyo éxito está en alcanzar un cover con matemática cuadratura musical. No utilizan los instrumentos para sacar el sentimiento que la música puede descubrir en sus almas y se conforman con que su conjunta ejecución sea fiel reflejo de los viejos y arrugados pentagramas que se tambalean en los atriles a la tenue luz de un mar de parpadeantes bombillas.

Quiero al músico que cierra los ojos y se funde con su instrumento para escarbar con la música en su alma. No la tiene que leer porque la parió de sus entrañas y ya forma parte de su ser. Gesticula porque siente placer o dolor según los días, las horas, los momentos, las personas, haciendo de cada ejecución algo especial y diferente, conectando con sus oyentes incluso a través de un cover al que le ha puesto su yo.

¿Pentagrama?...no, gracias.