SIEMPRE NOS QUEDARÁ EL ROCK (PEPE HOMER)

viernes, 30 de diciembre de 2011

¿Por qué duermen los guerreros?

Nunca la medicina ha combatido el cáncer con cataplasmas ni "agua del carmen". Saben los galenos que para derrotar su aviso de condena, además de mirarle sin parpadeo a los ojos, deben plantarse firmes y zurrarle sin piedad aunque se doble a su paciente.

Son estos tiempos difíciles para casi todos, con un presente retorcidamente negro para muchos y con unas perspectivas de futuro que hacen tambalear al más pintao y....no pasa casi nada.

Frente a los problemas que arrecian y acompañan a este primer mundo desde el año 2007, nos hemos plantado en el campo de batalla como un ejército de corderitos que balan y balan flojito, como pidiendo permiso, como llamando al degüello a los dioses de todos los males, en lugar de sacar músculo y zumbar a troche y moche.

Las calles de nuestro idolatrado Occidente están en silencio, todo parece justificado, llevadero con resignación y lo asumimos sin esfuerzo para no cansar una vagancia trabajada frívolamente en los años de una bonanza artificial.

También lo sentimos en una música, ahora hueca, tontorrona y bufona de un sistema enclenque. A los peores momentos le cantamos y sonamos más flojito, no se vaya a enfadar alguien y nos regañe. Si hacemos un repaso a los "referentes", a los "faros" musicales patrios, a los que más discos venden por estos lares, palidecemos cuando hacen desfilar moñamente unas letras y unos sonidos que no atacan el cáncer diagnosticado a nuestra sociedad. Se limitan a babosearle, a coquetear con él, que no están los tiempos para pasar un mal ratillo y angustiarse por una nadería.

Ahora, más que nunca, los frontman deben escupir realidades y alternativas para reavivar y mover unos espíritus circunspectos que vagan por las pistas de los pabellones para que su posterior paseo por las calles deje de ser deambulante y mortalmente zombie. Las guitarras deben bramar lo que ahora callan, traernos los aceros que cortan la miseria, y los bateras deben empezar a marcar el ritmo de ataque de quienes nunca se escondieron ni en la pista de concierto ni en la calle, exiliando por siempre a quienes, ahora, se limitan a dar la espalda a la escena mientras chatean con el "whatsapp" para publicitar a otros blanditos una nueva muesca de sus conciertos MTV.

¿Por qué duermen los guerreros?. ¡¡¡Despertad ya!!!.





domingo, 20 de noviembre de 2011

"La Gran Madre Rusia", cuna de un rock por descubrir

La Gran Madre Rusia no solo lo parece, lo es incontestable entronada en ese ventoso y frío norte como guardiana de una reserva espiritual y cultural que oriente y occidente, con inconsciencia infantil, siempre terminan mamando para seguir creciendo sanos y fuertes.


 Rebuscando y urgando en su pasado he podido descubrir como el corazón del norte no ha sido ajeno al fenómeno rock (en ruso: pоссийская рок-музыка), que se coló y sobrevivió como "underground" en el rigorismo del régimen soviet de los años 60 y encontró su mayor auge en los 80 con la "perestroika", que permitió a las bandas under sacar legalmente a la luz sus vinilos.

Desde un principio el rock ruso se desvinculó de la onda occidental, a pesar de conocer, a través de un peligroso contrabando, todo el material de los Beatles y de los Rolling Stones y, desechando aquellos grupos cuya música y letras estaban fiscalizadas y censuradas por el régimen soviético, tenemos que recordar a una banda que fue leyenda de aquel rock ruso en los 70, MASHINA VREMENI (todavía en activo), con influencias beat y blues.


En los primeros 80, las bandas de rock ruso hacían letras poco atrayentes sobre la sociedad soviet (alcoholismo, violencia doméstica, crimen, estancamiento social) y empezaron a endurecer sus formatos musicales y escénicos. Dentro de la comunidad de rockeros de San Petersburgo cabe destacar a dos bandas, PIKNIK y ALISA.


En los 80 nació en Moscú el metal ruso donde bandas como ARIA o CHJORNYY KOFE (café negro) empezaron a parir temas con letras mucho más comprometidas...





...hasta llegar a GORKY PARK (Park Gorkogo) que fue el primer grupo ruso de metal que encontró cierta popularidad por estos lares occidentales.





En los 90 el rock ruso empezó a ser menos crítico y a meterse en el  show business, dejando atrás su edad de oro. De esta época destacaría al muy popular KOROL I SHUT que crearon un estilo único, combinando rock alternativo y punk rock.




A lo largo de los 2000 el rock ruso ha desarrollado múltiples variantes, entre ellas LUMEN y PILOT (punk-grunge), y SHADOW HOST (power metal)


El rock progresivo está representado por LITTLE TRAGEDIES y desde 2001 un internacional prog-music festival denominado “InProg” tiene lugar en Moscú. En 2009 fue establecido en Samara un festival internacional de rock, con certamen anual, llamado “Rock nad Volgoi” (Rock por encima del río Volga), que espero cuaje y aporte "mas madera" por salud del rock.     




De este festival también os dejo esta perla de DEEP PURPLE ("smoke on the volga") que tocó en el certamen del 2010 y que versiona el himno que nos desvirgó a todos...


El rock ruso es poco amigo del pop y no le gustan las mezcolanzas con este género musical porque allí, en Rusia, el rock, muy influenciado por el folk, es como una religión y forma de vida, y permitir coqueteos con el pop sería como vulnerar su eterno respeto. En clara distinción del rock occidental, el rock ruso experimenta con distintos ritmos e instrumentos, y no es difícil ver el uso de la flauta, el acordeón, el violín o el arpa. Sus letras, a diferencia de las del rock occidental, se acercan más a su tradición literaria y usan mucho la ironía para dar la vuelta a las cosas.

Rock ruso, digno hijo de la Gran Madre Rusia. Lo que nos queda por aprender y disfrutar.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Las chicas son guerreras

La aplastante mayoría de grupos de rock masculinos no ha impedido que este género musical también haya calado, y de que forma, en el bastión femenino, demostrando que el mismo no es patrimonio de la testosterona sino una actitud que frente a la vida todos, tíos y tías, podemos canalizar por su conducto.

Lejos de ser meras comparsas, las chicas llevan tiempo guerreando y dando lecciones de poderío rockero que todos los amantes del género agradecemos y admiramos.




Mucho ha llovido desde que TRIXIE SMITH fuera precursora del rock&roll desde su blues clásico en el año 1922 y desde que WANDA JACKSON en el año 1958 fuera considerada la primera cantante femenina de rock&roll desde su rockcabilly, pasando por LITTLE EVA y ANN WILSON, para llegar a JANIS JOPLIN, símbolo femenino de la contracultura en los 60 y el movimiento hippie, considerada como la primera mujer estrella del rock&roll. Este abuelo rocker, desde siempre, está rendido a sus pies.



La mala leche empezó a cocerse de verdad a medida que el mundo se convulsionaba con la guerra fría y los mil y un conflictos que desangraban por doquier a miles de inocentes, haciéndose más agresivo el mensaje de las féminas. SUZI QUATRO no fue una estrella rutilante, pero dejó sus mejores temas en la época dorada del Glam Rock, como cantante y bajista, teloneando a Alice Cooper.


No fueron ajenas las féminas al fenómeno punk, y claro ejemplo de ello fue la poetisa americana PATTI SMITH, verdadera madrina del punk y que le dio a su música y su mensaje ese puntito feminista e intelectual desde la poesía beat.



Por contra, el punk rock femenino más salvaje estaba a los mandos de los PLASMATICS, con Wendy O. Williams como ama de ceremonias destruyendo todo lo que caía en sus cercanías, con unas actuaciones en directo escatológicamente salvajes que la llevaron en más de una ocasión a comisaría.




Desde luego no podemos dejar de recordar a THE RUNAWAYS, no porque fuera un grupo de rock exclusivamente formado por chicas a finales de los 70, sino porque del mismo salió la enorme y venerada LITA FORD, probablemente la primera mujer reconocida como vocalista y guitarrista heavy metalera en los 80.


La espiral metal-hard femenina ya era imparable y llegaron las VIXEN, que se montaron en la cima a finales de los 80 y principios de los 90 para, finalmente, ser engullidas como tantas otras bandas por el fenómeno "grunge".





No puede cerrarse este artículo sin hacer mención a la última diosa guerrera del hard rock femenino, a la alemana DORO PESCH, antigua cantante del grupo Warlock, donde su fuerza habla por sí sola, arrastrándonos sin piedad.



Otras muchas y otros muchos grupos femeninos, con suerte dispar, también en la sombra, han coceado desde el rock unas estructuras sociales que siempre se han recreado impunemente en la suerte de la injusticia. Desde aquí os doy, os damos, mil gracias por estar ahí demostrando que las chicas sois guerreras por siempre.

sábado, 29 de octubre de 2011

Alex "Hammer", drummer de nacimiento...drummer de por vida

Alex era un pequeñajo vivaracho, rubio y con unos grandes y redondos ojos que empezaba a dar sus primeros pasos y decíamos "...este chico es un muelle, no para quieto un momento...". Corría salón arriba, salón abajo, constante, preciso, cadencial, hasta la eternidad y la saciedad, un adelanto del ritmo que se nos venía encima.

Ya desde su "parque de juegos", con un gran chupete en la boca y agarrado a su borde, saltaba sin parar "bailando" la música y vídeos de rock que bramaban a través de dos buenas pantallas "Magnat".

Todavía chavalín nos llamaron del colegio para advertirnos que sus compañeros de clase tenían déficit de atención porque Alex no paraba de "palillear" en el pupitre con sus lápices, sus primeras baquetas. Todo lo "palmeteaba" para marcar su propio ritmo de vida.

Y así, siempre, porque lleva grabado a fuego en su frente la palabra "drummer".

Estaba cantado y llegó la primera batería Roland, básica, que colocó en el único hueco que quedaba en su cuarto. Respiró después de tanto tiempo. El no quería la batería para hacer una banda con la que llegar a ser famoso, ni que le ayudara para ligar con las chicas. El necesitaba la batería para marcar el latido a su vida.

Se quedó pequeña la Roland más básica, y llegó la Roland más grande que metió con calzador en su cuarto. Su mesa de trabajo, su cama y su batería están juntos, casi todo lo que necesita. No la puede tener lejos, ni siquiera en un local de ensayo; la tiene siempre a su vera porque tiene que tocarla "ya" cuando tiene la necesidad de acariciarla. Crece y crece y se baña en un mar de satisfacción autodidacta.

Siempre toca para él, a diario, para recargarse las pilas de vida. La batería es su aliada, su amiga, su cómplice y se retroalimentan juntos. Es una relación eterna porque están hechos el uno para la otra. El uno sin la otra son menos.......juntos son envidiables.

Todos los demás somos meros espectadores de su romance y pasión y, a veces, nos dejan disfrutar de su relación.

Alex "Hammer", drummer de nacimiento...drummer de por vida.










miércoles, 12 de octubre de 2011

La Banda del Oswan (LBO) - Del blandirock al perreopop

Se ha pasado como un suspiro, pero ya queda lejos aquel año 2008 donde se juntaron Rober de Frutos (letras, voz y guitarra rítmica), Tito Sanfeliz (batería) y Daniel Pereira (guitarra solista, rítmica y voces) con el maestro Víctor Pereira (bajo), para decir y sonar lo que tenían bien guardado en el frasco de las esencias.

Llegaban a los treintaitantos desde caminos dispares del lenguaje de la música, -heavy, rock, pop, cantautor, incluso alguno había coqueteado con el punk rock tardío-, y el denominador común era su amistad, su querido barrio de Hortaleza en Madrid, su debilidad por las birras del Pub Oswan y todo lo que querían parir.

Siempre se ha identificado a los grupos de pop y rock con imberbes quinceañeros donde su ímpetu vocal y sonoro nos brama lo poco que han vivido y su incertidumbre de vida, arrastrados algunos por las discográficas para que el negocio no decaiga. Está bien, no quiero perderme ni un ápice que huela a rock, pero la experiencia de vida es un grado y me atraen los músicos añejos, con solera, como LBO.

LBO se inició con un blandirock que miraba mucho a su propio pasado y narraba experiencias de juventud, amores y desamores, necesidades inalcanzables, deseos confesables e inconfesables y las alegrías, dolores y quebrantos que viven las buenas gentes. Su música escrutaba su reciente juventud para reafirmar su incipiente madurez.





Publicaron en 2010 su primer larga duración, "LA VIDA FLAQUITA" (8 temas y videoclip), que presentaron en la Sala Moby Dick de Madrid el 2 de octubre de ese año. Sala llena, videoclip, efectos, buen sonido, conexión con la audiencia y participación del respetable que hicieron de aquella una noche para el recuerdo.


Tras este guiño al pasado, despachada su deuda personal con los deseos, recuerdos y lastres de vida que les acompañaban, LBO cambió el paso y empezó a mirar a su alrededor con los ojos de quienes ya han andado el medio recorrido y se las saben dobladas.

Dejaron el blandirock y empezaron a chapotear en un perreopop con pinitos de rapeo y progresivo, escupiendo complejos con descaro y riéndose de las tópicas debilidades propias y ajenas para acercarse ahora más a los sentimientos compartidos de su público, como ganando a las miserias y monotonías de la vida, y divertir y divertirse por encima de todo.

Empapados en esta línea, en 2011 publicaron un EP nominado "EL PARTIDO" (4 temas), que presentaron el día 1 de octubre de ese año en la Sala Katal de Madrid. Buen trabajo con el que salieron decididos a divertirse y divertir a un local abarrotado. Lo consiguieron. Tienen un feeling especial en directo que conecta con el público, que deja un sabor cómodo y de buen gusto para varios días en estos tiempos de hiel.


LBO desprende frescura, picardía y descaro a medida que madura su música, y sus fans bien que lo agradecen para hacer más llevadera la apretura diaria. Esperamos nuevas sorpresas de esta banda que podéis conocer y escuchar en una viñeta que cuelga de este blog y en: www.facebook.com/labandadeloswan,
www.myspace.com/labandadeloswan,
y www.promosapiens.net/ (música).
















viernes, 16 de septiembre de 2011

Monterrubio Rock 2011

El pasado 18 de agosto de 2011, en el querido y segoviano pueblo de Monterrubio, tuvimos la oportunidad de disfrutar del primer certamen de rock de la localidad con la actuación de cuatro bandas que, como denominador común, tenían entre sus miembros, al menos, un hijo de la localidad. Por su orden de aparición en el escenario, fueron: Canallas, Hijos de King Kong, Pajarracos y Tres Mendas.

Este evento se gestó a iniciativa de César de Frutos “El Oso”, y se anunció como  “sorpresa” en el programa de las fiestas de agosto. Poca gente en el pueblo sabía que ese jueves de agosto, a las 23’00 horas, quedaría ensordecida su tradicional tertulia nocturna con el rock atronador de estos grupos.

Se hizo un considerable esfuerzo por la Asociación Recreativa y Cultural “Monterrubio” contratando un buen equipo de sonido, luz y efectos, -bien dirigido por unos profesionales que exprimieron la mesa de mezclas-, para que el evento resultara un éxito. Desde aquí se le agradece todo lo que ha hecho y se la anima para que siga apoyando estas iniciativas.

A las 11 bien pasadas de la noche hizo aparición en escena el primer grupo, CANALLAS, que hacían su presentación en público sin cantante oficial ni bajista. Daban igual estas carencias, los tres miembros del grupo, -Alex “Hammer” de Frutos (batería), Víctor Pintado (guitarra solista) y Pablo de Frutos (guitarra rítmica)-, tenían ganada a la audiencia por ser los tres hijos del pueblo y, además, por esa complacencia del público por quien se sube por vez primera a las tablas.

Los Canallas desde el minuto uno demostraron que llevan el rock grabado a fuego en el alma. Sobre una poderosa batería (Alex “Hammer” nos recuerda a los bateras clásicos, desde Bonham a Ulrich), dos guitarras descaradas, que se alternaban en las cuerdas bajas para suplir la ausencia de la guitarra de cuatro cuerdas, y la bien intencionada voz del batera, fueron haciendo buenos cover de temas de Pantera (Cowboys from hell), Free (All right now), Ufo (Doctor Doctor) y Dylan-Gun’s (Knockin’ on heavens door). Los guitarras se marcaron por separado, solo con el batera, dos temas con los que demostraron que venían apretando al personal, “Phantom of the opera” de Iron Maiden (Víctor y Alex) y “The end of the line” de Metallica (Pablo y Alex), cerrando el grupo su intervención con un mix de temas de AC/DC (“You shook me all night long”, “Back in black”, “Hells bells”, “Whole lotta Rossie”, “TNT”, “Rock and roll train” y “Highway to hell”), y trasmitiendo al personal que disfrutan tocando tanto para ellos como para el público. Con los acordes de la jota “La Respingona” se despidieron de un público que, además de bailarla, se ganaron de calle con su rock duro, garaje (no afinaron una sola vez los instrumentos) y descarado. Un poco de aire fresco siempre es de agradecer. Chapeau chavales, todavía hay quien recuerda que el rock es una actitud. El vídeo de su concierto (partes 1 y 2) está colgado en este blog.




Los HIJOS DE KING KONG, que era su segunda actuación en Monterrubio, son una banda madrileña que dejaron muy buen sabor de boca con su rock fusión música latina, tocando también temas de su disco “Ladrón de Sueños”, publicado en 2009. "Josefo" al bajo y su gente, con unos cuantos bolos y kilómetros de carretera a sus espaldas, se lo curraron y no defraudaron al respetable.



Los PAJARRACOS, grupo de rock segoviano con claras influencias de hard rock y punk setenteros, dejaron claro que sus letras son fuertes y que no dejan lugar a segundas interpretaciones sobre un sonido atronador y agresivo. Su pegada directa a las entrañas de la problemática social, sobre una sólida base rítmica y las apisonadoras e hirientes guitarras de Jesús " El Chepas" y "Marco", sacó el rock que todos llevamos dentro.



Cerraron la noche los TRES MENDAS, con su segunda aparición por el municipio. Este grupo segoviano con César de Frutos “El Oso” a las baquetas, -maestro de ceremonias y "alma mater" del evento a quien se agradece su tremendo esfuerzo y dedicación a todo y a todos-, versionaron con maestría temas de un grupo de culto, Leño. “El Oso” volvió a demostrar su tremenda calidad como batera al lado de dos tíos curtidos de largo en la carretera, que demostraron su saber hacer a la guitarra y al bajo. Sonido limpio y contundente que nos trasladó a muchos a un pasado muy reciente. Por una noche, “los leño” volvieron a sonar.


Monterrubio rock ha empezado con muy buen pie y, espero, por salud del rock, que se repita muchas veces.

domingo, 30 de enero de 2011

Del Blues al Rock y del Rock a la música "nini"


Lo que motiva y justifica todo lo que hacemos siempre nace del reconocimiento, negación o indiferencia de la cercana realidad social que a cada uno toca vivir y no es casualidad ni capricho de moda puntual, sino reflejo de la actitud que cada quien planta ante la vida. La música no es una excepción. Evoluciona sobre las vivencias singulares y colectivas de quienes la utilizan para canalizar esperanzas, protestas o confesiones de vida.

Hace ya demasiados años que el blues, cuyo significado es “melancolía” o “tristeza”, parió con dolor increíbles canciones de oración y gritos de campo para recordar lo injusto de una sociedad negra esclavizada y sentó las bases del rock para sacudirse, inesperadamente a través de los blancos, la enésima opresión de unos sobre otros. Fue un instante, y luego el rock no cantó el dolor negro sino el desprecio de los cachorros blancos por una sociedad también injusta con ellos. Todo a golpe de cadera, tupés agresivos y música trepidante y estridente que derribara unos muros que nunca debieran haberse levantado.

Con el rock se coceó hasta finales de los 70, como martillo pilón, todas las bases y estructuras de una sociedad que se negaba por siempre a ser justa y digna con todos. Es verdad que no se cambió la sociedad en la forma exigida, pero tiene nuestras marcas por siempre en sus entrañas como recordatorio de lo que con pasión se intentó.

Cabezazos y cabezazos contra la pared, y la muy puta no caía. A finales de los 70 se tiró la toalla. Incluso en un último acto de desesperanza y grito desgarrador, con una música intencionadamente autodestructiva, el Punk puso término final al intento frustrado de conseguir con el rock un mundo mejor y orgulloso.

Hubo coletazos a lo largo de los 80 y 90, pero de una minoría aislada por una mayoría que ya no se creía el efecto renovador y sanador del rock, que terminó haciendo de su espíritu rebelde una caricatura de su glorioso pasado.

Ahora la sociedad ni siente ni padece, o eso parece. Nos da bastante igual lo que nos pase o hagan, o les hagan. Está interiorizado y nos callamos, nos hemos curado de espantos y no distinguimos, ni queremos distinguir, entre el “telediario” y el “gran hermano”. Somos tibios y enclenques. No hay lucha cuando hay que luchar.

Como una extensión de su neutra sociedad, la música está afecta por la realidad “nini”; tampoco siente ni padece, sólo comercializa, porque es política y sonoramente incorrecto corear que, después de tanto esfuerzo y dolor, no se ha conseguido casi nada y nadie está dispuesto a reconocer, a pesar de la evidencia, la frustración del camino.

El rock fue un grito descarado desde el dolor del blues. Ahora sus cenizas son un picnik que se venden en formatos que valen más que su contenido. Y además las compramos con carita de frikis.

Cuándo despertaremos….