SIEMPRE NOS QUEDARÁ EL ROCK (PEPE HOMER)

domingo, 30 de enero de 2011

Del Blues al Rock y del Rock a la música "nini"


Lo que motiva y justifica todo lo que hacemos siempre nace del reconocimiento, negación o indiferencia de la cercana realidad social que a cada uno toca vivir y no es casualidad ni capricho de moda puntual, sino reflejo de la actitud que cada quien planta ante la vida. La música no es una excepción. Evoluciona sobre las vivencias singulares y colectivas de quienes la utilizan para canalizar esperanzas, protestas o confesiones de vida.

Hace ya demasiados años que el blues, cuyo significado es “melancolía” o “tristeza”, parió con dolor increíbles canciones de oración y gritos de campo para recordar lo injusto de una sociedad negra esclavizada y sentó las bases del rock para sacudirse, inesperadamente a través de los blancos, la enésima opresión de unos sobre otros. Fue un instante, y luego el rock no cantó el dolor negro sino el desprecio de los cachorros blancos por una sociedad también injusta con ellos. Todo a golpe de cadera, tupés agresivos y música trepidante y estridente que derribara unos muros que nunca debieran haberse levantado.

Con el rock se coceó hasta finales de los 70, como martillo pilón, todas las bases y estructuras de una sociedad que se negaba por siempre a ser justa y digna con todos. Es verdad que no se cambió la sociedad en la forma exigida, pero tiene nuestras marcas por siempre en sus entrañas como recordatorio de lo que con pasión se intentó.

Cabezazos y cabezazos contra la pared, y la muy puta no caía. A finales de los 70 se tiró la toalla. Incluso en un último acto de desesperanza y grito desgarrador, con una música intencionadamente autodestructiva, el Punk puso término final al intento frustrado de conseguir con el rock un mundo mejor y orgulloso.

Hubo coletazos a lo largo de los 80 y 90, pero de una minoría aislada por una mayoría que ya no se creía el efecto renovador y sanador del rock, que terminó haciendo de su espíritu rebelde una caricatura de su glorioso pasado.

Ahora la sociedad ni siente ni padece, o eso parece. Nos da bastante igual lo que nos pase o hagan, o les hagan. Está interiorizado y nos callamos, nos hemos curado de espantos y no distinguimos, ni queremos distinguir, entre el “telediario” y el “gran hermano”. Somos tibios y enclenques. No hay lucha cuando hay que luchar.

Como una extensión de su neutra sociedad, la música está afecta por la realidad “nini”; tampoco siente ni padece, sólo comercializa, porque es política y sonoramente incorrecto corear que, después de tanto esfuerzo y dolor, no se ha conseguido casi nada y nadie está dispuesto a reconocer, a pesar de la evidencia, la frustración del camino.

El rock fue un grito descarado desde el dolor del blues. Ahora sus cenizas son un picnik que se venden en formatos que valen más que su contenido. Y además las compramos con carita de frikis.

Cuándo despertaremos….


                                                         

1 comentario:

  1. Hola! Me parece muy acertada la reflexion,estamos como dormidos entre tanto consumismo, la tecnologia tal como se usa tambien nos lleva por ahi.
    Gran post!!!

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