SIEMPRE NOS QUEDARÁ EL ROCK (PEPE HOMER)

martes, 23 de mayo de 2017

Tonto útil…pero no imbécil

No, no y no, estos trincones temporeros de la poltrona no se conforman con que este servidor, que no servil, sea un tonto útil, ni sacia su ego que seamos legiones sudorosas de currantes con aspiraciones de clase media que nunca tocarán la riqueza que producen, porque ese fruto ya tiene dueño en el cártel del contacto y la influencia.

Se recrean estos charlatanes del telediario en la suerte del engaño y el malabar, en el baile de un pañuelo que nos hipnotiza y que, con una baratija de tarde en tarde, nos sujeta a un tajo que al final creeré es nuestro eterno compañero de viaje.

Disfrutan con los empellones que acorralan a la muchedumbre productora en el gueto de la tontería útil y creemos estar en una especie de romería político-festiva donde negamos que el refresco es una hiel repugnante que no quita la sed y vacía tus roídos bolsillos.

Nunca hicieron méritos ni el trabajo, ni el esfuerzo ni la buena fe de las gentes que somos de bien en esta vida programada desde las más altas instancias, para que las migajas que retribuyen nuestra esclavitud en forma de minúscula nómina, -el que la tenga-, terminen siendo fusiladas a impuestos y cotizaciones para pagar con artes de birlibirloque los desmanes del poder, llevando a la bancarrota a la gran masa social y a un futuro senil dependiente de una prestación contributiva a la baja, cuando no de una prestación no contributiva de ruina.

Pero esta apretura y burla al populacho no contenta al cártel dominante del momento, de cada momento de nuestras vidas. No satisface su glotonería infinita, y quieren más y más números positivos en sus cuentas opacas de aquí y de allende los mares. No es cuestión de meter la mano en la caja, que ya está muy visto y su utilidad marginal repite como el ajo.

Ahora está de moda llevarse la caja entera con la desfachatez del que se considera intocable, con su llave, la habitación y toda la casa entera que la alberga. Vamos, lo que viene siendo robarte y cagarte en la mochila. Robarte para dejarte sin nada y cagarte en la mochila para recordarte que para ellos, además de tonto útil, eres un perfecto imbécil.

La corrupción político-económica se ha instalado cómodamente desde siempre por doquier, ahora transfigurada por los noticiarios de TV, radio y prensa digital en un “reality show” que deja a “Gran Hermano” a la altura de una novena para beatas.

Esta corrupción de todos los días, es una fea vecinita que ni queremos ni hemos elegido, que se mantiene en la cresta de la ola como parte inseparable de un poder mal entendido que ha llegado a unos extremos asfixiantes, insultantes, despreciables y deprimentes para el pueblo llano.

Somos mayorcitos para creer en cuentos de hadas y en héroes de comic que aparecerán salvadores con su capa al viento para librarnos a mamporros de esos grandes simios del “mío-mío, to-pa-mi y pa-ti, na”.

Mi granito de arena ha sido abandonar mi querida mochila en la cuneta de este maldito camino, llenita de mierda y orines para que el listillo que la choricee se pringue sus blancas, blandas, lisas y sudorosas manos de pajillero con la pócima que le recordará su gemela esencia, su verdadero yo.

Ahora me seguirán robando a cara descubierta mientras se discute en una pose colectiva vergonzante por la independencia de los tres poderes, pero se tendrán que cagar encima o, bien pringaditos, en una mochila que ya no tiene dueño y, seguro, terminará viéndoseles el culo.

Tonto útil...pero no imbécil.

                                                                             




                                                                          



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