SIEMPRE NOS QUEDARÁ EL ROCK (PEPE HOMER)

jueves, 11 de julio de 2013

¡¡¡Mamita!!!,...¿¿¿seremos felices y comeremos perdices???

Mamita,...¿por qué aporreaban la puerta esos Señores tan serios y vestidos de negro?... ¿por qué han dado a papá ese papel que luego, cuando se han ido, ha tirado contra el suelo?. Es que tengo mucho miedo y con el susto se me escapa el pis. No quiero que llores ni ver a papá hablando solo y bajito palabras que no entiendo, mientras golpea con el puño cerrado el borde de la ventana con la mirada perdida en su cristal.

Quiero que cada mañana me despiertes con un beso y un te quiero, que corramos cogidos de la mano por la calle saludando a los vecinos que nos encontremos, ...al Sr. Paco del kiosko de los tebeos, a Doña Luisa en su panadería-bollería, que siempre huele que da hambre,... y llegar a tiempo al colegio y que cuando vengas por la tarde a recogerme a su puerta, para llevarme a casa, la sonrisa vuelva a llenar tu cara y hables mucho con las otras mamás de lo bonito y alegre que es todo, mientras sigo corriendo con mis amigos detrás de esa pelota que nunca para.

Quiero que me digas, cada día, que me tengo que comer todo el desayuno, toda la comida, todo el bocadillo de la merienda y toda la temprana cena, con todas y cada una de sus migas, para no quedarme “pequeñajo” y poder ser futbolista del Real Madrid.

Quiero que papá no esté triste todo el día en su sillón, mirando una y otra vez ese periódico en el que ha dibujado tantos círculos y rayas, que abre y cierra demasiadas veces para terminar llamando por el teléfono otras tantas a muchos sitios donde, no se qué dicen, le obligan a colgarlo miles de veces con cara desdibujada.

Quiero que, algún día, cuando descubra la madrugada y se vaya temprano a ese trabajo ahora quimérico, deje en el rellano de la puerta de casa su cartera, se vuelva con una sonrisa de oreja a oreja y te abrace y apretuje y te dé muchos besos para tan corta despedida hasta la hora de la comida, y que luego me coja y lance hacia el cielo mientras dice que me quiere y soy su campeón, volviéndose con una sonrisa eterna, muchas veces, a decirnos que luego volverá mientras se encamina a coger el bus que le llevará hasta el ansiado y digno esfuerzo diario.

Quiero que volvamos a jugar con el balón, al corre-corre por el parque, que vuelva a comprarme helados tan ricos, y que volvamos a jugar todos en mi habitación, como antes, al lado de mi osito que siempre sonríe, haciendo dibujos de coches, de casas con árboles, de los tres cogidos de la mano andando por el campo, cantando y bailando alegres canciones, y que me leáis cuentos en la cama antes de dormirme, donde todos terminan felices y comiendo perdices.

Quiero no despertarme sobresaltado por la noche sudando y respirando deprisa contigo, a mi lado, con los ojos rojos y húmedos, acariciándome la cara.

Quiero que vuelvas a la peluquería y te pongas tan guapa como antes. Sí, me gustaba ver como te mirabas en el espejo mientras te untabas los ojos y toda la cara con todos esos potingues que tienes olvidados en el armario del baño, y cuando terminabas a tu gusto, me guiñabas un ojo con sonrisa.

Quiero que cuando volvamos al parque de El Retiro nos tiremos muchas fotos con todos riendo y haciendo muecas a la cámara, salpicándola de agua, como a nuestra ropa, cuando montemos en una de las pequeñas barcas de su estanque, y que me dejéis un ratito los remos para demostraros que yo también puedo tirar de esta familia. Y que luego, amontonadas todas las fotos en la mesa del salón, las peguemos en un álbum para, cuando sea mayor, verlas una y otra vez y recordar lo bien que lo pasamos, ...que tuvimos una vida de cuento.

Quiero que esos Señores tan serios y vestidos de negro que aporrean la puerta de casa todos los meses no vuelvan nunca más, porque su cuento nunca acaba como ninguno de los bonitos cuentos que llenan la estantería de mi cuarto.

¡¡¡Mamita!!!,...¿¿¿seremos felices y comeremos perdices???.