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viernes, 11 de abril de 2025

TWISTED SISTER, LA LUCHA FEROZ CONTRA EL SISTEMA, EL FRACASO Y LA INDUSTRIA MUSICAL

La historia de Twisted Sister arranca en 1972, en Ho-Ho-Kus, Nueva Jersey, cuando el guitarrista Jay Jay French (cuyo nombre real es John Segall) forma la banda. Inspirado por grupos como New York Dolls y el glam británico, el grupo se movía en la escena neoyorquina con una mezcla de glam rock y actitud punk.

Pero la verdadera versión de Twisted Sister, la que conocemos y amamos, no nació hasta unos años después, cuando se unió el frontman definitivo: Dee Snider, en 1976. Con su voz potente, carisma desbordante y presencia escénica, Dee transformó por completo la banda. También comenzó a escribir la mayoría de las canciones, dándole dirección musical y lírica al grupo.

En esos primeros años, Twisted Sister fue una banda de bar, tocando covers y construyendo una base de fans underground feroz y leal, especialmente en Long Island y Nueva Jersey. Eran guerreros del escenario, conocidos por shows intensos que rayaban en lo teatral.

Aunque ya eran leyenda en la escena local, las discográficas no sabían qué hacer con ellos. ¿Eran glam?, ¿Eran metal?, ¿Un chiste?... Les costó una década conseguir un contrato. La industria musical simplemente no los entendía.

Sin embargo, la banda no se rindió. Se financiaron por su cuenta, lanzaron singles independientes como "I'll Never Grow Up, Now!" y "Bad Boys of Rock 'n' Roll", y participaron en programas de televisión británicos como The Tube, donde la audiencia británica los acogió con entusiasmo.

Gracias a ese impulso europeo, finalmente firmaron con Secret Records en el Reino Unido y luego con Atlantic Records en EE.UU.

Su tercer álbum, "Stay Hungry" (1984), fue el gran bombazo. Con hits como "We're Not Gonna Take It" y "I Wanna Rock".

Twisted Sister se convirtió en un fenómeno mundial. Sus videoclips, exagerados y cómicos, fueron omnipresentes en MTV. Dee Snider, con su maquillaje, mallas y actitud rebelde, se volvió un símbolo de la rebeldía juvenil ochentera.

Además, "We're Not Gonna Take It" se convirtió en un himno generacional y fue adoptado por causas políticas, sociales y protestas. Era una declaración de guerra contra el conformismo y la autoridad.

En 1985, Twisted Sister se vio envuelto en una batalla más grande que el rock: el enfrentamiento con el PMRC (Parents Music Resource Center), un grupo liderado por Tipper Gore que exigía censura en la música.

Dee Snider fue a testificar ante el Senado de los Estados Unidos, y su discurso dejó boquiabiertos a los senadores. Vestido como una estrella de rock, Snider defendió con inteligencia y pasión la libertad de expresión, desmontando los argumentos del PMRC con elegancia e ironía.

Ese momento fue histórico. Un músico de hard rock defendiendo los derechos civiles ante el Congreso… y ganando.

El éxito de "Stay Hungry" fue un arma de doble filo. El álbum siguiente, "Come Out and Play" (1985), fue ambicioso pero no conectó tan bien con el público. Y el fracaso de "Love Is for Suckers" (1987) terminó de sellar la caída.

Problemas internos, peleas con la discográfica y el desgaste emocional hicieron que Twisted Sister se disolviera en 1988. Fue un final triste, aunque inevitable. La banda había luchado contra todo y todos… pero no pudo resistir la presión de la fama y el negocio.

Durante los 90, la banda estuvo inactiva. Dee Snider se dedicó a otros proyectos (radio, cine, otras bandas como Widowmaker). Pero el legado de Twisted Sister no murió. En 2001, tras los atentados del 11-S, se reunieron para un concierto benéfico. La reacción fue tan positiva que decidieron volver.

A partir de ahí, vinieron giras, un álbum “navideño metalero” y reediciones. Su regreso fue con más respeto que nunca. La crítica y los fans finalmente reconocían su lugar en la historia del rock.

El baterista A.J. Pero falleció en 2015, y eso marcó el inicio del final. La banda anunció su gira de despedida, llamada "Forty and Fuck It", que culminó en 2016. Fue un cierre digno, potente, sin traicionar su legado.

Twisted Sister fue mucho más que maquillaje, mallas y videoclips locos. Fue una banda de obreros del rock, que luchó para conseguir su lugar. Su música, sus letras y su actitud siguen inspirando a generaciones de músicos y fans del metal y del hard rock.

Twisted Sister demostró que la perseverancia y la autenticidad pueden romper cualquier barrera.



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