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sábado, 15 de marzo de 2025

SAXON, LOS GUERREROS DEL HEAVY METAL

La historia de Saxon comienza en Barnsley, Yorkshire, en 1976, cuando el vocalista Peter "Biff" Byford y el guitarrista Paul Quinn formaron una banda llamada Son of a Bitch. Junto a ellos estaban el guitarrista Graham Oliver, el bajista Steve Dawson y el baterista Pete Gill. Su sonido estaba influenciado por el hard rock de Deep Purple, Led Zeppelin y Status Quo, pero con un enfoque más agresivo y enérgico.

En 1978, la banda cambió su nombre a Saxon y comenzó a consolidar su identidad en la escena británica. Firmaron con Carrere Records, un sello francés que buscaba expandirse en el mercado del rock. Este fue el primer paso hacia el estrellato.

En 1979, Saxon lanzó su álbum debut homónimo, un disco con un sonido todavía crudo y sin pulir, pero con destellos de grandeza en temas como "Stallions of the Highway" y "Backs to the Wall". Sin embargo, su gran salto llegaría al año siguiente.

El segundo álbum, "Wheels of Steel" (1980), fue un golpe de autoridad. Con clásicos como "Motorcycle Man", "747 (Strangers in the Night)" y "Wheels of Steel", el disco convirtió a Saxon en una de las bandas más poderosas del NWOBHM.

Ese mismo año, sin descanso, lanzaron "Strong Arm of the Law", otro disco demoledor con himnos como "Heavy Metal Thunder", que se convertiría en una de sus canciones más emblemáticas.

En 1981, Saxon lanzó "Denim and Leather", un álbum que capturaba la esencia de la creciente cultura del heavy metal. Canciones como "And the Bands Played On" (inspirada en el festival de Monsters of Rock) y "Princess of the Night" se convirtieron en clásicos instantáneos.

Durante esta época, Saxon tocó con bandas como Motörhead, Judas Priest y Ozzy Osbourne, consolidando su reputación como una banda de alto calibre en vivo. Su álbum en vivo "The Eagle Has Landed" (1982) demostró su poder en el escenario.

En 1984, con el álbum "Crusader", Saxon intentó romper el mercado estadounidense con un sonido más accesible. Aunque el disco tenía buenas canciones como "Crusader" y "Sailing to America", no logró el impacto esperado.

En los años siguientes, álbumes como "Innocence Is No Excuse" (1985) y "Rock the Nations" (1986) mostraron un sonido más comercial, lo que causó fricciones con sus fans más fieles.

Para finales de los 80, Saxon estaba perdiendo relevancia. Sin embargo, en 1990, con "Solid Ball of Rock", recuperaron parte de su energía original, demostrando que aún tenían combustible en el tanque.

En los años 90 y 2000, mientras muchas bandas clásicas languidecían, Saxon hizo lo contrario. Discos como "Unleash the Beast" (1997), "Metalhead" (1999) y "Lionheart" (2004) los reafirmaron como una fuerza en el heavy metal.

Saxon también consolidó su reputación en vivo, con actuaciones legendarias en festivales como Wacken Open Air, donde se convirtieron en una banda que nunca podía faltar.

En la última década, Saxon ha seguido lanzando álbumes potentes como "Sacrifice" (2013), "Battering Ram" (2015) y "Thunderbolt" (2018).

En 2022, lanzaron "Carpe Diem", un disco lleno de furia y pasión que demuestra que Biff Byford y compañía siguen en pie de guerra.

Saxon es una de las bandas más infravaloradas pero influyentes del heavy metal. Sin ellos, el metal moderno no sería el mismo. Bandas como Metallica, Megadeth y Slayer han citado su influencia.

Con más de 40 años de carrera, Saxon sigue firme, sin venderse ni comprometer su sonido. Son la encarnación del verdadero espíritu del heavy metal.





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