La historia de Saxon comienza
en Barnsley, Yorkshire, en 1976, cuando el vocalista Peter "Biff" Byford
y el guitarrista Paul Quinn formaron una banda llamada Son of a Bitch.
Junto a ellos estaban el guitarrista Graham Oliver, el bajista Steve Dawson
y el baterista Pete Gill. Su sonido estaba influenciado por el hard
rock de Deep
Purple, Led Zeppelin y Status Quo, pero con un enfoque más
agresivo y enérgico.
En 1978, la
banda cambió su nombre a Saxon y comenzó a consolidar su
identidad en la escena británica. Firmaron con Carrere Records,
un sello francés que buscaba expandirse en el mercado del rock. Este fue el
primer paso hacia el estrellato.
En 1979, Saxon lanzó su álbum debut
homónimo, un disco con un sonido todavía crudo y sin pulir,
pero con destellos de grandeza en temas como "Stallions of the
Highway" y "Backs to the Wall". Sin
embargo, su gran salto llegaría al año siguiente.
El segundo álbum, "Wheels of Steel"
(1980), fue un golpe de autoridad. Con clásicos como "Motorcycle
Man", "747 (Strangers in the Night)" y "Wheels of
Steel", el disco convirtió a Saxon en una de las bandas
más poderosas del NWOBHM.
Ese mismo
año, sin descanso, lanzaron "Strong Arm of the Law",
otro disco demoledor con himnos como "Heavy Metal Thunder",
que se convertiría en una de sus canciones más emblemáticas.
En 1981, Saxon lanzó "Denim and
Leather", un álbum que capturaba la esencia de la
creciente cultura del heavy metal. Canciones como "And the Bands Played
On" (inspirada en el festival de Monsters of Rock) y "Princess
of the Night" se convirtieron en clásicos instantáneos.
Durante esta
época, Saxon tocó con bandas como Motörhead, Judas Priest y Ozzy Osbourne,
consolidando su reputación como una banda de alto calibre en vivo. Su álbum en
vivo "The
Eagle Has Landed" (1982) demostró su poder en el
escenario.
En 1984, con el álbum "Crusader",
Saxon intentó romper el mercado estadounidense con un sonido más accesible.
Aunque el disco tenía buenas canciones como "Crusader"
y "Sailing
to America", no logró el impacto esperado.
En los años
siguientes, álbumes como "Innocence Is No Excuse" (1985)
y "Rock
the Nations" (1986) mostraron un sonido más comercial, lo
que causó fricciones con sus fans más fieles.
Para finales
de los 80, Saxon estaba perdiendo relevancia. Sin embargo, en 1990, con "Solid
Ball of Rock", recuperaron parte de su energía original,
demostrando que aún tenían combustible en el tanque.
En los años 90 y 2000, mientras muchas
bandas clásicas languidecían, Saxon hizo lo contrario. Discos como "Unleash
the Beast" (1997), "Metalhead" (1999) y "Lionheart"
(2004) los reafirmaron como una fuerza en el heavy metal.
Saxon
también consolidó su reputación en vivo, con actuaciones legendarias en festivales
como Wacken
Open Air, donde se convirtieron en una banda que nunca podía
faltar.
En la última década, Saxon ha seguido
lanzando álbumes potentes como "Sacrifice" (2013), "Battering
Ram" (2015) y "Thunderbolt" (2018).
En 2022,
lanzaron "Carpe
Diem", un disco lleno de furia y pasión que demuestra que Biff Byford y
compañía siguen en pie de guerra.
Saxon es una de las bandas más infravaloradas
pero influyentes
del heavy metal. Sin ellos, el metal moderno no sería el mismo. Bandas como Metallica,
Megadeth y Slayer han citado su influencia.
Con más de 40 años de
carrera, Saxon sigue firme, sin venderse ni comprometer su
sonido. Son la encarnación del verdadero espíritu del heavy metal.
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