Todo comenzó en Sídney, Australia, cuando
los hermanos escoceses Malcolm y Angus Young decidieron
formar una banda de rock en 1973. Inspirados por el sonido crudo de Chuck Berry
y los Rolling Stones, querían crear algo simple, directo y poderoso.
El nombre AC/DC
lo encontraron en la máquina de coser de su hermana Margaret, y les pareció
perfecto. Representaba la electricidad y la energía pura de su música. Con Dave Evans
en la voz, Phil Rudd en la batería y Larry Van Kriedt en el bajo, empezaron a
tocar en pequeños clubes. Pero pronto se dieron cuenta de que Evans no encajaba
con su estilo y lo reemplazaron con un vocalista con una voz tan áspera como el
asfalto: Bon
Scott.
Con Bon Scott al frente, AC/DC encontró su
identidad definitiva. Un rock crudo, callejero y sin florituras. En 1975,
lanzaron sus primeros discos, High Voltage y T.N.T., que los
convirtieron en estrellas en Australia. Pero la ambición de los Young no tenía
límites, y decidieron conquistar el mundo.
En 1976,
firmaron con Atlantic Records y se mudaron a Inglaterra. Con Let There Be Rock
(1977), el grupo ya estaba dejando huella con su energía incendiaria. Powerage
(1978) los consolidó como una banda de culto, pero fue Highway to Hell
(1979) el álbum que los puso en el mapa global. Con temas como “Highway to
Hell” y “Touch Too Much”, estaban a punto de convertirse en los reyes del hard
rock.
Pero el
destino tenía otros planes. El 19 de febrero de 1980, Bon Scott fue encontrado
muerto en un auto en Londres después de una noche de excesos. La banda estuvo a
punto de disolverse, pero la pasión de Bon por la música los hizo seguir
adelante.
Para reemplazar a Scott, AC/DC eligió a un
cantante británico con una voz desgarradora: Brian Johnson,
exvocalista de Geordie. Apenas unas semanas después, entraron al estudio y
grabaron el disco más legendario de su carrera: Back in Black
(1980).
Con himnos
inmortales como “Hells Bells”, “You Shook Me All Night Long” y la explosiva
“Back in Black”, el álbum fue un éxito monstruoso. Vendió más de 50 millones de
copias y se convirtió en el segundo disco más vendido de la historia.
AC/DC era
ahora una de las bandas más grandes del mundo. For Those About to Rock (We
Salute You) (1981) los consolidó en la cima, con su famoso cañonazo
de apertura en la canción titular.
Los años 80 fueron una época de
transición. Flick
of the Switch (1983) fue menos exitoso, y hubo cambios en la
alineación: Phil Rudd salió en 1983 y fue reemplazado por Simon Wright. Sin
embargo, con Who
Made Who (1986), la banda regresó con fuerza gracias a la película Maximum
Overdrive de Stephen King.
En 1990,
lanzaron The
Razor’s Edge, con éxitos como “Thunderstruck” y “Moneytalks”, que
los devolvieron al estrellato. La banda estaba de vuelta y más fuerte que
nunca.
Con el regreso de Phil Rudd en 1994 y el
lanzamiento de Ballbreaker
(1995), AC/DC demostró que aún tenían gasolina en el tanque. En 2000, Stiff Upper Lip
siguió el mismo camino, manteniendo su sonido clásico intacto.
Pero su
verdadero regreso triunfal fue en 2008 con Black Ice, que vendió millones y los
llevó a una gira mundial colosal.
En 2014, Malcolm Young, pilar fundamental
de la banda, tuvo que retirarse debido a problemas de salud y falleció en 2017.
También hubo problemas con Phil Rudd, y Brian Johnson tuvo que dejar la banda
en 2016 por problemas auditivos.
Parecía el
fin de AC/DC, pero en 2020 sorprendieron al mundo con Power Up, un disco
dedicado a Malcolm y con el regreso de Brian Johnson.
Después de más de 50 años, AC/DC sigue
siendo sinónimo de rock puro y electricidad. Han influenciado a generaciones
enteras, demostrando que el rock and roll nunca muere.
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