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viernes, 21 de marzo de 2025

MOTÖRHEAD, LOS RUGIDOS DEL INFRAMUNDO

La historia de Motörhead comienza con Ian Fraser "Lemmy" Kilmister, un bajista con actitud de forajido y un amor desmesurado por el volumen alto, el speed y el rock & roll más crudo. Antes de fundar la banda, Lemmy había sido roadie de Jimi Hendrix, miembro de The Rockin' Vickers y bajista de Hawkwind, banda con la que grabó el clásico Silver Machine (1972).

Sin embargo, en 1975, después de ser arrestado en Canadá por posesión de drogas, Hawkwind lo despidió. Lejos de amilanarse, Lemmy decidió fundar su propia banda, con la idea de ser la banda más ruidosa y rápida del planeta. Reclutó al guitarrista Larry Wallis (Pink Fairies) y al baterista Lucas Fox, y nació Motörhead, nombre inspirado en una canción que había escrito para Hawkwind y que es un término coloquial para los consumidores de anfetaminas.

El primer intento de grabación con United Artists fue un desastre: Lucas Fox fue reemplazado por Phil "Philthy Animal" Taylor, y Wallis dejó el grupo, dando paso al guitarrista "Fast" Eddie Clarke. Así nació la formación clásica de Motörhead: Lemmy (bajo y voz), Philthy Animal (batería) y Fast Eddie (guitarra).

En 1977, después de varios rechazos, Motörhead logró grabar su álbum debut homónimo con Chiswick Records. Fue un disco crudo y directo, pero el verdadero impacto llegó con "Overkill" (1979) y "Bomber" (1979), dos discos demoledores que definieron su sonido: rock & roll acelerado con la distorsión de un tanque de guerra.

Luego llegó "Ace of Spades" (1980), el disco que los catapultó a la inmortalidad. La canción homónima, con su riff inmortal y la voz desgarrada de Lemmy gritando "The only thing you see, you know it’s gonna be, the Ace of Spades!", se convirtió en un himno del rock.

En 1981 lanzaron "No Sleep 'til Hammersmith", uno de los mejores álbumes en vivo de la historia del rock, que consolidó su estatus como una de las bandas más salvajes del planeta. Sin embargo, las tensiones internas hicieron que Eddie Clarke dejara la banda en 1982.

Después de la salida de Fast Eddie, Brian "Robbo" Robertson (ex-Thin Lizzy) tomó la guitarra y grabó Another Perfect Day (1983), un álbum más melódico pero que no encajó con los fans más acérrimos. Tras su salida, Motörhead pasó por múltiples cambios de guitarristas, hasta encontrar a Phil Campbell y Würzel en 1984.

Con la nueva formación, lanzaron discos sólidos como "Orgasmatron" (1986) y "Rock 'n' Roll" (1987), pero no fue hasta "1916" (1991) que volvieron a recibir reconocimiento masivo. La canción 1916 mostró una faceta más melancólica de Lemmy, demostrando que también podía escribir temas emotivos sin perder su esencia.

Motörhead siguió adelante como una máquina imparable. Tras la muerte de Würzel en 1995, la banda continuó como trío con Lemmy, Phil Campbell y Mikkey Dee (batería, ex-King Diamond), una formación que duró hasta el final. Discos como "Bastards" (1993), "Sacrifice" (1995) y "We Are Motörhead" (2000) demostraron que la banda aún podía patear traseros con la misma ferocidad que en los 70.

Motörhead entró al nuevo milenio con un legado intocable. Sus últimos discos, como "Inferno" (2004), "Kiss of Death" (2006) y "The Wörld is Yours" (2010), fueron bien recibidos, y su estatus de leyendas estaba más que asegurado.

Lemmy, sin embargo, empezó a sufrir problemas de salud debido a su estilo de vida extremo. A pesar de eso, se negó a dejar de tocar. Su último álbum, "Bad Magic" (2015), fue un grito de guerra final, con canciones como "Till the End", que parecían un adiós premonitorio.

El 28 de diciembre de 2015, Lemmy Kilmister falleció a los 70 años, solo cuatro días después de ser diagnosticado con cáncer. Su muerte marcó el final de Motörhead, pues la banda dejó claro que sin Lemmy, no había Motörhead.

Motörhead no solo dejó una discografía demoledora, sino que influenció a innumerables bandas de metal y punk. Sin ellos, no existiría el thrash metal ni bandas como Metallica, Slayer o Megadeth. Lemmy se convirtió en un símbolo de autenticidad, rebeldía y devoción al rock & roll.

Su epitafio lo dice todo:

"Born to lose, lived to win."





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