La historia de Motörhead
comienza con Ian
Fraser "Lemmy" Kilmister, un bajista con actitud de
forajido y un amor desmesurado por el volumen alto, el speed y el rock & roll
más crudo. Antes de fundar la banda, Lemmy había sido roadie de Jimi Hendrix,
miembro de The
Rockin' Vickers y bajista de Hawkwind, banda
con la que grabó el clásico Silver Machine (1972).
Sin embargo,
en 1975, después de ser arrestado en Canadá por posesión de drogas, Hawkwind lo
despidió. Lejos de amilanarse, Lemmy decidió fundar su propia banda, con la
idea de ser la banda más ruidosa y rápida del planeta. Reclutó al guitarrista Larry Wallis
(Pink Fairies) y al baterista Lucas Fox, y nació Motörhead,
nombre inspirado en una canción que había escrito para Hawkwind y que es un
término coloquial para los consumidores de anfetaminas.
El primer
intento de grabación con United Artists fue un desastre: Lucas Fox fue
reemplazado por Phil "Philthy Animal" Taylor, y Wallis dejó
el grupo, dando paso al guitarrista "Fast" Eddie Clarke. Así
nació la formación clásica de Motörhead: Lemmy (bajo y voz), Philthy Animal (batería) y Fast
Eddie (guitarra).
En 1977, después de varios rechazos,
Motörhead logró grabar su álbum debut homónimo con Chiswick Records.
Fue un disco crudo y directo, pero el verdadero impacto llegó con "Overkill"
(1979) y "Bomber" (1979), dos
discos demoledores que definieron su sonido: rock & roll acelerado con la
distorsión de un tanque de guerra.
Luego llegó "Ace of
Spades" (1980), el disco que los catapultó a la
inmortalidad. La canción homónima, con su riff inmortal y la voz desgarrada de
Lemmy gritando "The
only thing you see, you know it’s gonna be, the Ace of Spades!",
se convirtió en un himno del rock.
En 1981
lanzaron "No
Sleep 'til Hammersmith", uno de los mejores álbumes en
vivo de la historia del rock, que consolidó su estatus como una de las bandas
más salvajes del planeta. Sin embargo, las tensiones internas hicieron que
Eddie Clarke dejara la banda en 1982.
Después de la salida de Fast Eddie, Brian
"Robbo" Robertson (ex-Thin Lizzy) tomó la guitarra y
grabó Another
Perfect Day (1983), un álbum más melódico pero que no encajó con
los fans más acérrimos. Tras su salida, Motörhead pasó por múltiples cambios de
guitarristas, hasta encontrar a Phil Campbell y Würzel
en 1984.
Con la nueva
formación, lanzaron discos sólidos como "Orgasmatron" (1986) y "Rock 'n'
Roll" (1987), pero no fue hasta "1916" (1991)
que volvieron a recibir reconocimiento masivo. La canción 1916 mostró una
faceta más melancólica de Lemmy, demostrando que también podía escribir temas
emotivos sin perder su esencia.
Motörhead siguió adelante como una máquina
imparable. Tras la muerte de Würzel en 1995, la banda continuó como trío con Lemmy, Phil
Campbell y Mikkey Dee (batería, ex-King Diamond), una formación
que duró hasta el final. Discos como "Bastards" (1993), "Sacrifice"
(1995) y "We Are Motörhead" (2000)
demostraron que la banda aún podía patear traseros con la misma ferocidad que
en los 70.
Motörhead entró al nuevo milenio con un
legado intocable. Sus últimos discos, como "Inferno" (2004),
"Kiss
of Death" (2006) y "The Wörld is Yours" (2010),
fueron bien recibidos, y su estatus de leyendas estaba más que asegurado.
Lemmy, sin
embargo, empezó a sufrir problemas de salud debido a su estilo de vida extremo.
A pesar de eso, se negó a dejar de tocar. Su último álbum, "Bad
Magic" (2015), fue un grito de guerra final, con canciones
como "Till
the End", que parecían un adiós premonitorio.
El 28 de
diciembre de 2015, Lemmy Kilmister falleció a los 70 años, solo cuatro días
después de ser diagnosticado con cáncer. Su muerte marcó el final de Motörhead,
pues la banda dejó claro que sin Lemmy, no había Motörhead.
Motörhead no solo dejó una discografía
demoledora, sino que influenció a innumerables bandas de metal y punk. Sin
ellos, no existiría el thrash metal ni bandas como Metallica, Slayer o
Megadeth. Lemmy se convirtió en un símbolo de autenticidad, rebeldía y devoción
al rock & roll.
Su epitafio
lo dice todo:
"Born to
lose, lived to win."
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