SIEMPRE NOS QUEDARÁ EL ROCK (PEPE HOMER)

jueves, 23 de enero de 2025

CARTA ABIERTA A LOS DICTADORES Y TIRANOS

Tú, que te sientas en un trono construido con el miedo y el sufrimiento de tu pueblo, que moldeas tus palabras con mentiras para mantenerte en el poder y conviertes la justicia en un juego manipulado a tu favor, estas líneas van dirigidas a ti.

Soy un rockero, alguien que encuentra en la música la libertad que tú pretendes arrancarnos. En cada nota de guitarra, en cada golpe de batería, en cada grito desafiante de un vocalista, están las voces de quienes no pueden hablar porque tú los has silenciado. El rock es insubordinación, resistencia, el grito visceral de quienes no aceptamos cadenas, ni en el cuerpo ni en el alma.

Tú, con tu despotismo y tus ansias de control, representas todo lo que el rock detesta. Eres la uniformidad impuesta, la censura hecha ley, la opresión disfrazada de orden. Pero quiero que sepas algo, la música, nuestra música, es más poderosa que tus ejércitos y tus muros. No hay cárcel que pueda encerrar una canción ni balas que puedan silenciar una idea.

Miras al pueblo desde tus torres de marfil, creyéndote intocable, eterno. Pero las mismas hordas que ahora mantienes bajo tu yugo están despertando, y cuando lo hagan, será como un riff estruendoso que sacude hasta los cimientos más firmes. El cambio no se detiene, como tampoco lo hace el ritmo de una buena canción. Puede empezar suave, casi imperceptible, pero cuando llega el estribillo, todo el mundo lo canta al unísono.

Tus actos, tus mentiras y tus crímenes quedarán registrados en la memoria de los pueblos. Pero también quedará registrada la lucha de quienes se atrevieron a desafiarte, quienes encontraron en sus guitarras y micrófonos las armas que tú nunca podrás confiscar. Porque al final del día, un dictador es sólo un individuo, mientras que el rock es un movimiento, una revolución que atraviesa fronteras y generaciones.

No escribo estas líneas para convencerte de cambiar, porque los tiranos como tú no entienden de empatía ni de redención. Escribo para recordarte que tu tiempo es finito. Que mientras sigas extendiendo tu sombra, el rock y quienes lo vivimos seremos el faro que guía hacia la resistencia.

Así que sigue con tus discursos vacíos, con tus amenazas y tus cadenas. Nosotros seguiremos creando, cantando y luchando. Y cuando el día llegue, cuando tus muros caigan y tus mentiras sean expuestas, seremos nosotros quienes celebremos con un concierto tan estruendoso que se escuchará hasta en los confines de tu palacio. Porque el rock, como la libertad, siempre encuentra el camino. Y tú, dictador, no serás más que una página olvidada en un libro que nadie quiere leer.

Con un riff desafiante, un rockero libre.




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